¿El Optimismo Depende de los Genes?

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Distintos investigadores están estudiando la posibilidad de que exista una base genética que propicie el optimismo, el equilibrio en la personalidad o una buena autoestima (creencia de que se tiene el control sobre la propia vida y destino).  Su origen derivaría de la hormona oxitocina, también conocida como la hormona del amor o del abrazo. La oxitocina es abundante en las mujeres que amamantan y también es liberada por los hombres y las mujeres durante el orgasmo.

Una pequeña variación del material genético en el área de receptores de oxitocina de los genes de una persona puede influir en el modo en que se desarrollen los rasgos de su personalidad. No se comprende con exactitud como el gen puede afectar a la liberación de oxitocina. En esta pequeña área se pueden encontrar dos variantes genéticas “A y G”.

En un estudio realizado con 326 participantes se respondieron preguntas acerca del nivel de optimismo, autoestima y autocontrol. Los investigadores analizaron el material genético de su saliva para ver cómo las variantes del gen se correlacionaban con las autoevaluaciones. Los participantes también completaron un test para medir la depresión.

Las personas con una variación genética que incluía uno o dos genes de tipo  “A”  tuvieron menos optimismo, autodominio y autoestima y ​​más síntomas de depresión, que las personas con la variación genética “G”.  Los que tuvieron dos variaciones “G” sin embargo, fueron más propensos a ver el mundo de modo más positivo.

Esta combinación afecta la forma en que se ve el mundo y el propio rol dentro de este. Pero tranquilo, según los investigadores, una persona no está destinada a ser feliz o triste según sus genes.  Hay muchos otros factores como las variaciones ambientales y las experiencias de vida, entre otros, que también influyen.

Existen genes que influyen en la forma de procesar la información emocional y afectan la forma de ver el mundo, pero eso no significa que no se pueda cambiar. No todos pueden tener predisposición genética a la felicidad y es posible que no liberen suficiente oxitocina, pero hay cosas que pueden ayudar a estar bien: relacionarse, tener amigos, bailar, etc.

Todo lo que te ayude a comunicarte con los demás ayudará a mejorar tu vida.

El Dr. Alan Manevitz, psiquiatra del Hospital Lenox de Nueva York, matiza las conclusiones de estos estudios y expresa: “Sólo porque usted tenga un gen específico no significa que esté destinado a ser feliz o triste, significa que es más vulnerable a estos rasgos“.

About Author

María Becerril es Coach de Salud y Bienestar certificada por The Wellcoaches Company, Boston (MA), con más de 500 horas de coaching en el área de la salud. Ha trabajado durante años en asesoría e información médica, dentro del Área de Neurociencias, y ha sido formadora de profesionales sanitarios y pacientes en el sector farmacéutico. Es Coach Co-activa por The Coaches Training Institute, escuela pionera en la formación en Coaching de Salud en EEUU. Es experta en Programación Neurolingüística y en Eneagrama (Universidad Francisco de Vitoria, Robert Dilts y Instituto de PNL Salvador Carrión, Ph. D). Es diplomada en Naturopatía y se formó en Psicología Positiva. "Tras muchos años conviviendo con la enfermedad y los pacientes, el descubrimiento del coaching de salud y la naturopatía cambió mi comprensión de la salud y del bienestar humano, lo que unido a mi formación en farmacología y documentación médica, me dio el valor para ejercer mi vocación y contribuir a mejorar la calidad de vida de los demás. Mi pasión es trabajar para mejorar la salud y el bienestar de las personas a través del cambio de hábitos y la toma de responsabilidad sobre su propia salud. Creo que las personas siempre pueden conseguir más de lo que desean, porque son más de lo que creen ser".

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