Mentiras y Verdades Sobre Sexo

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Entre tantos cuestionarios y estudios sobre sexo que hay, los investigadores Fisher y Alexander emplearon una forma inteligente de evaluar a un grupo de estudiantes universitarios estadounidenses.

Al primer grupo le dijeron que con el tiempo podrían ver sus respuestas y el investigador se sentó fuera de la habitación con la puerta abierta, mientras los estudiantes completaban la encuesta sobre sexo. El segundo grupo estaba solo en una habitación con la puerta cerrada y le dijeron que sus respuestas permanecerían en el anonimato. A las personas del tercer grupo les dijeron que estaban siendo rastreadas por detectores de mentiras.

Las respuestas de los hombres a las preguntas sobre la masturbación, la edad de la primera relación sexual y la exposición al porno, no variaron en los diferentes modos de encuesta, pero sí lo hicieron las respuestas de las mujeres.

Las mujeres admitieron masturbarse más, haber tenido relaciones sexuales antes y haber visto pornografía más seguido, en la encuesta con el detector de mentiras. El número promedio de parejas sexuales en su vida aumentó de 2,6 (cuando pensaban que sus respuestas podían ser vistas) a 4,4 (con el detector de mentiras).

Cuando todos pensaban que una mentira podía ser detectada, los números de las mujeres superaron ligeramente a los de los hombres.

Según los investigadores esto pudo ocurrir porque, en general, a los hombres se les enseña a creer que su comportamiento sexual no será juzgado con tanta dureza como el de las mujeres, por lo que son más abiertos a revelar la verdad, independientemente del modo de encuesta.

Sexo y mentiras

Desde 1990, alrededor de 15.000 jóvenes han estado trabajando en entrevistas personales para el Estudio Nacional Longitudinal de Salud Adolescente. Aparte de responder a preguntas sobre sexo, muchos adolescentes también accedieron a proporcionar muestras de orina para realizar pruebas de clamidia, gonorrea y Trichomonas vaginalis.

Más del 10% de los adolescentes que salieron positivos en las pruebas de laboratorio de infecciones de transmisión sexual, habían informado abstinencia sexual en el último año o falta total de experiencia sexual.

Pensar en sexo

En un reciente estudio, Terri Fisher y sus colegas mostraron que los hombres piensan más en sexo, pero también piensan más en la comida y el sueño que las mujeres. Los pensamientos de sexo oscilaron entre 1 y 140 veces al día para las mujeres y 1 y 388 veces al día para los hombres.

Un buen predictor de cuánto piensan en sexo las mujeres fue su nivel de bienestar emocional con la sexualidad. Mientras más cómodas se sentían, más admitían pensar en sexo. En cambio, las mujeres que estaban más preocupadas por cómo sería una respuesta “socialmente adecuada”, registraron un menor número de pensamientos sobre sexo. Sin embargo, esto no ocurrió con los hombres.

Este nuevo estudio deja girando en el aire una conclusión semejante a la anterior: los hombres no se sienten juzgados a la hora de pensar y hablar sobre sexo, y las mujeres sí. Claro que se trata de un hecho que tiene su explicación en la realidad, dado que en general, las mujeres han sido y son juzgadas por su comportamiento sexual, aunque esto ha ido evolucionando con el tiempo.

Finalmente, un camino que estas conclusiones pueden indicar es que siempre es un buen momento para dejar atrás la fantasmagórica “mirada ajena” y animarse a comenzar a escribir la propia historia, una más coherente con los verdaderos y singulares deseos.

Fuente: Psychology Today

About Author

Alicia Borghi estudió Comunicación Social y se especializó en Corrección de Textos y Redacción Creativa. Trabaja desde hace más de 7 años como Editora y Redactora de contenidos.

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