Beneficios de la Masturbación para la Salud

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Aunque muy pocas personas lo admiten, es de conocimiento popular que la mayoría practica la masturbación.

Las estadísticas son algo contradictorias, pero para dar un número estimado: según un estudio reciente el 38% de las mujeres y el 61% de los hombres se masturban. Según otro estudio realizado en EE.UU., el 95% de los hombres y el 89% de las mujeres informaron haberse masturbado.

La masturbación es parte de una vida sexual sana. Es totalmente segura e inocua. Es más saludable que cepillarse los dientes todos los días“, explica Gloria Brame, sexóloga. ”

Aunque tal vez cuando eras joven te dijeron que masturbarse era malo, lo cierto es que se trata de una práctica saludable, la cual ofrece los siguientes beneficios:

Ayuda a prevenir el cáncer

Un estudio realizado en el 2003 en Australia demostró que los hombres que eyaculaban más de 5 veces a la semana tenían un tercio menos de probabilidades de desarrollar cáncer de próstata.

Combate el estrés

Dado que junto con el orgasmo, se liberan hormonas como la oxitocina y la dopamina, el cuerpo recibe una buena dosis de bienestar, lo cual ayuda a combatir el estrés y brinda una agradable sensación de relax.

Mejora el desempeño sexual

Las relaciones sexuales regulares y la masturbación ayudan a fortalecer los músculos de la pelvis y a prevenir la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria.

Ayuda a durar más tiempo

La masturbación ayuda a controlar el orgasmo durante las relaciones sexuales. Esto puede ser de utilidad tanto para los hombres que padecen eyaculación precoz, como para las mujeres que sufren anorgasmia.

Fortalece el sistema inmunológico

Tener un orgasmo ayuda a elevar los niveles de la hormona cortisol, según explica la doctora Jennifer Landa, especialista en terapia hormonal. El cortisol ayuda a regular y mantener la inmunidad.

Mejora el estado de ánimo

La masturbación también ayuda a liberar dopamina y oxitocina, hormonas que provocan una sensación de bienestar y que mejoran el ánimo.

Fuente: Psychology Today

About Author

Alicia Borghi estudió Comunicación Social y se especializó en Corrección de Textos y Redacción Creativa. Trabaja desde hace más de 7 años como Editora y Redactora de contenidos.

4 comentarios

  1. Masturbación

    Destrucción de las resoluciones elevadas y la vida espiritual.-

    El vicio secreto es el destructor de las resoluciones elevadas, el esfuerzo ferviente y la fuerza de voluntad para formar el buen carácter religioso. Los que tienen una verdadera comprensión de lo que significa ser cristiano, saben que los seguidores de Cristo, como discípulos suyos, están en la obligación de dominar todas sus pasiones y colocar sus facultades físicas y mentales en perfecta sumisión a la voluntad de Cristo. Los que están dominados por sus pasiones, no pueden ser seguidores de Cristo. Están demasiado entregados al servicio de su maestro, el originador de todo mal, para dejar sus hábitos corruptos y escoger servir a Cristo.- AM 9, 10; (CN, 418, 419).

    Agotamiento de la energía vital.-

    La práctica de hábitos secretos ciertamente destruye las fuerzas vitales del organismo. Toda acción innecesaria de algo vital será seguida por su correspondiente depresión. Entre los jóvenes, el capital vital -el cerebro- es tan severamente abrumado en los primeros años, que se produce una deficiencia y un gran agotamiento que acaba exponiendo al organismo a diversas enfermedades.

    Si la práctica continúa después de los 15 años, la naturaleza protestará contra el abuso que ha sufrido, continuará sufriendo, y les hará pagar el castigo por la transgresión de sus leyes, especialmente de los 30 a los 45 años, mediante numerosos dolores en el organismo y diversas enfermedades, como afecciones al hígado y los pulmones, neuralgia, reumatismo, afecciones a la columna vertebral, enfermedades de los riñones y tumores cancerosos. Una parte de la magnífica maquinaria de la naturaleza se resiente haciendo la tarea más pesada para el resto, lo que provoca un desorden en el excelente ajuste de la naturaleza y, con frecuencia, hay un súbito colapso del organismo y el resultado es la muerte.- AM 18; (CN 417).

    Resultados de la masturbación.-

    Las mujeres poseen menos fuerza vital que el sexo opuesto, y se hallan mucho más privadas del aire tonificante y vigorizador por tener que vivir dentro de casa. El resultado de la masturbación se manifiesta en diversas enfermedades como catarro, hidropesía, dolores de cabeza, pérdida de la memoria y la vista, gran debilidad en la espalda y hombros, afecciones a la columna vertebral y, a menudo, deterioro cerebral. Tumores cancerosos que se han mantenido latentes en el organismo por largo tiempo se inflaman y comienzan su obra consumidora y destructora. Frecuentemente, la mente se arruina totalmente, y sobreviene la locura”.- AM 27. (Nota: Véase Apéndice A.*)

    Pidió que se orara por su curación.-

    Mi esposo y yo asistimos una vez a una reunión donde se despertó nuestra simpatía por un hermano que estaba gravemente afectado de tuberculosis. Estaba pálido y demacrado. Pidió las oraciones del pueblo de Dios. Dijo que su familia estaba enferma y que había perdido un hijo. Habló con sentimiento de su duelo. Dijo que había estado esperando durante algún tiempo ver a los hermanos White. Había creído que si oraban por él, sería sanado. Después de terminada la reunión, los hermanos nos llamaron la atención al caso. Confirmaron que la iglesia los estaba ayudando, que su esposa estaba enferma y que su hijo había muerto. Los hermanos se habían reunido en su hogar y se habían unido en oración por la familia afligida, Estábamos muy cansados, sentíamos que pesaba la carga del trabajo sobre nosotros durante la reunión y queríamos que se nos excusara. Yo había resuelto no orar por nadie, a menos que el Espíritu del Señor se manifestara en el asunto…

    Esa noche nos postramos en oración y presentamos su caso delante del Señor. Suplicamos para que pudiéramos saber la voluntad de Dios acerca de él. Todo lo que deseábamos era que Dios pudiera ser glorificado. ¿Quería el Señor que orásemos por ese hombre afligido? Dejamos la carga con el Señor y nos retiramos a descansar. El caso me fue presentado claramente en un sueño. Me fue mostrado su proceder desde su niñez en adelante y que, si orábamos, el Señor no nos oiría pues ese hermano mantenía iniquidad en su corazón. A la mañana siguiente el hombre vino para que oráramos por él. Lo llevamos aparte y le dijimos que lo sentíamos, pero estábamos obligados a rehusar su pedido. Le conté mi sueño, que él reconoció como verdadero. Había practicado la masturbación desde su mocedad y había continuado practicándola durante su vida matrimonial, pero dijo que trataría de apartarse de ella. Este hombre tenía un hábito inveterado que vencer. Ya estaba en la edad madura de su vida. Sus principios morales estaban tan débiles que cuando entraron en conflicto con esa complacencia inveterada, fueron vencidos…

    He aquí un hombre que se degradaba diariamente y, sin embargo, se atrevía a ir ante la presencia de Dios y pedir que le aumentara la fuerza que él había malgastado vilmente y que, si se le concedía, la usaría en su concupiscencia. ¡Qué tolerancia tiene Dios! Si él tratara a los hombres de acuerdo con sus caminos corruptos, ¿quién podría vivir ante su vista? ¿Qué habría sucedido si hubiéramos sido menos precavidos y hubiéramos presentado el caso de este hombre delante de Dios mientras practicaba la iniquidad? ¿Nos habría oído el Señor? ¿Habría contestado? “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad”… Este no es un caso solitario. La relación matrimonial no fue suficiente para preservar a este hombre de los hábitos corruptos de su juventud. ¡Ojalá pudiera yo ser convencida de que son raros los casos como el que he presentado, pero sé que son frecuentes! -2T 349-351; (CN 423, 424).
    TESTIMONIOS ACERCA DE CONDUCTA SEXUAL, ADULTERIO Y DIVORCIO
    CAPÍTULO:17. Masturbación

  2. El Dr. David Horrobin, doctor en Medicina y Filosofía de la Universidad de Oxford, declara:

    “En una eyaculación se puede liberar la misma cantidad de zinc que es absorbida por el intestino en un día. Esto tiene innumerables consecuencias. A menos que la cantidad perdida sea reemplazada por un aumento en la ingestión alimentaria, la eyaculación repetida puede conducir a una efectiva deficiencia de zinc, con la posibilidad de que se desarrollen varios problemas, incluyendo la impotencia.

    “¡Hasta es posible, debido a la importancia del zinc para el cerebro, que los moralistas del siglo XIX estuvieran en lo correcto cuando decían que la masturbación repetida podía llevar a la demencia!”- Zinc (St. Albans, Vermont, Vitabooks, 1981), p. 8.

    Esta afirmación es similar a la que hace Carl C. Pfeiffer, doctor en Filosofía y Medicina, en su libro acerca del zinc. Dice lo siguiente:

    “Detesto tener que decirlo, pero en un adolescente con deficiencia de zinc, excitación sexual y excesiva masturbación, puede precipitarse la locura”. Zinc and Other Micro-Nutrients [Zinc y otros nutrientes] (New Canaan, Conn., Keats, 1978), p. 45.

    No todas las autoridades médicas están de acuerdo con estas conclusiones. No obstante es significativo el hecho que el estudio y la investigación hayan llevado a opiniones compatibles con las enseñanzas de Elena de White. (Para más información sobre el tema, véase CN 411-429.)
    Masturbación y locura-

    En su estudio erudito “Masturbatory Insanity; The History of an Idea” [Locura a causa de la masturbación. Historia de una idea], Journal of Mental Science [Revista de Ciencia Mental], 108: 1 (enero de 1962), E. H. Hare hace referencia a un estudio de 500 pacientes admitidos consecutivamente en el Hospital Estatal Psicopático de Iowa. Afirma que los autores del estudio (W. Malamud y G. Palmer) “The Role Played by Masturbation in the Causation of Mental Disturbances” [Papel de la masturbación en las causas de los disturbios mentales], Journal of Nervous and Mental Disorders [Revista de los Desórdenes Nerviosos y Mentales], 76: 220 (1932), descubrieron que en 22 casos la masturbación era, “aparentemente, la causa más importante del desorden”.

    Luego continúa diciendo:

    “Los autores concluyeron que fue el conflicto mental engendrado por la masturbación, más que el hábito mismo, lo que los llevó a la enfermedad. Creen que esta suposición está respaldada por la eficacia de la psicoterapia dirigida hacia el reajuste de los conceptos del paciente acerca de la masturbación. Sin embargo, el hecho que 15 de 22 pacientes sufrieran de depresión, puede despertar dudas acerca de la validez de esta conclusión moderada, pues el paciente deprimido no solamente se inclina a culparse a sí mismo por el descuido de lo que él cree son normas de salud, sino que también tiende a recobrarse de la enfermedad si es tratado por medio de la psicoterapia.-p. 22.

    De manera que Hare cuestiona las conclusiones de Malamud y Palmer, pero dice, de un modo significativo, que el estudio antes citado es “uno de los pocos intentos (hasta donde han ido mis lecturas, el único intento) de estudio científico de la hipótesis acerca de la masturbación [la hipótesis es que la masturbación puede causar locura]”.

    Luego de reconocer que “no hay manera de refutar la hipótesis acerca de la masturbación”, Hare ofrece su conclusión final: “Todo lo que podemos afirmar, basados en la evidencia, es que, la asociación entre masturbación y desorden mental es débil e inconstante y que, si la masturbación fuera un factor causal, no es posiblemente, muy importante”. (Ibíd., p. 19.)

    Aunque la autoridad citada reduce al mínimo la posibilidad de que masturbación y locura puedan estar ligadas, no excluye del todo que puedan estarlo. Es todavía más significativo el hecho que se haya descubierto que ha habido una sola tentativa real de someter científicamente a prueba la hipótesis,

    Escribiendo acerca de la masturbación en Adolescent Development and Adjustment [Desarrollo y ajuste en la adolescencia] (McGraw-Hill Book Company, 1965), Lester C. y Alice Crow concluyen: “Los efectos de esta forma de perversión sexual todavía no son plenamente conocidos”.

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